DIGESTIÓN · HINCHAZÓN
Por qué tu barriga crece a lo largo del día
(y por qué casi nunca es culpa de un alimento)
Por la mañana te abrochas el pantalón sin ningún problema y por la tarde parece que alguien ha cambiado tu abdomen por otro. Te notas pesada, la cintura de la ropa empieza a molestar y, cuando llega la noche, tienes la sensación de haber engordado dos kilos desde el desayuno.
Es tan frecuente que muchas mujeres terminan asumiendo que es normal. O llegan a otra conclusión bastante habitual: "Hay algo que estoy comiendo que me sienta mal".
Y entonces empieza la búsqueda. Quitamos el pan, probamos sin lácteos, reducimos las legumbres, descubrimos los FODMAP, compramos un probiótico… Pero que tu abdomen aumente a lo largo del día no significa necesariamente que tengas una intolerancia, que estés inflamada o que exista un alimento culpable.
De hecho, nuestro abdomen no está diseñado para mantenerse exactamente igual desde que nos levantamos hasta que nos acostamos.
A lo largo del día comemos, bebemos, nuestro intestino recibe y desplaza alimentos, absorbemos nutrientes, acumulamos contenido intestinal y nuestra microbiota fermenta parte de lo que no hemos absorbido. Es perfectamente fisiológico que exista cierto cambio de volumen. La cuestión es otra: ¿por qué en algunas personas ese cambio es tan exagerado que termina siendo molesto?
Cómo se mueve tu aparato digestivo
Una de las primeras cosas que deberíamos mirar es cómo se está moviendo el aparato digestivo. Si el tránsito es lento o no estamos evacuando correctamente, vamos acumulando contenido intestinal y el abdomen puede ir aumentando progresivamente a medida que avanza el día. Y esto puede ocurrir incluso aunque vayas al baño diariamente: evacuar todos los días no significa necesariamente evacuar bien.
También está la fermentación. Las bacterias intestinales utilizan determinados componentes de los alimentos y durante ese proceso producen gases. Esto es normal y necesario; el problema no es "tener bacterias que fermentan". La cuestión es cuánto fermentamos, cómo desplazamos ese gas, cómo lo expulsamos y, sobre todo, cómo lo percibimos.
Porque la cantidad de gas no explica por sí sola cuánto puede hincharse una persona. La sensibilidad visceral, la motilidad y la manera en la que el diafragma y la musculatura abdominal responden al contenido intestinal también pueden participar. Por eso puedes tener un abdomen visiblemente mucho más grande por la noche sin que eso signifique que estés acumulando cantidades extraordinarias de gas.
Tu digestión no funciona aislada de tus hormonas ni de tu sistema nervioso
Y hay otra pieza que solemos olvidar: tu aparato digestivo no funciona aislado de tus hormonas ni de tu sistema nervioso.
Muchas mujeres identifican perfectamente que hay momentos del ciclo en los que cambia su tránsito, tienen más estreñimiento o diarrea, retienen más líquido o se sienten mucho más hinchadas. Y durante la perimenopausia estos cambios pueden hacerse todavía más evidentes.
El sueño, el estrés y nuestro estado fisiológico también pueden modificar la motilidad y la sensibilidad digestiva. Por eso hay días en los que comes algo y no ocurre absolutamente nada y otros en los que esa misma comida parece sentarte fatal.
Y aquí empieza a aparecer una idea importante: quizá no tienes diez alimentos que te sientan mal. Quizá tienes un sistema digestivo que, en determinados momentos, tolera peor algunas cosas.
La diferencia parece pequeña, pero cambia completamente el enfoque. Porque si pensamos que el problema son los alimentos, la solución siempre será quitar. Si pensamos que puede haber un problema de tránsito, fermentación, sensibilidad, digestión, hormonas, metabolismo o regulación del sistema nervioso, empezamos a preguntarnos qué necesita mejorar para que nuestro cuerpo vuelva a tolerar mejor.
Por supuesto, una hinchazón muy marcada, persistente o acompañada de otros síntomas merece ser valorada. Puede haber intolerancias, celiaquía, síndrome de intestino irritable u otros problemas digestivos que necesiten estudio. Pero tampoco deberíamos convertir cualquier abdomen que aumenta por la tarde en SIBO, inflamación o una nueva intolerancia alimentaria.
Primero entiende por qué te hinchas
Esta es precisamente una de las razones por las que he creado Método Deshínchate. Porque veo demasiadas mujeres intentando solucionar su hinchazón desde una única pregunta: "¿Qué tengo que dejar de comer?"
Y creo que necesitamos empezar por otra: "¿Por qué me estoy hinchando?"
Muchas veces llevan años en ese bucle. Quitan alimentos, prueban suplementos, vuelven a introducirlos, encuentran una nueva teoría en redes y empiezan otra vez. Mientras tanto, nadie les ha explicado cómo funciona realmente su digestión ni qué relación puede tener con su metabolismo, sus hormonas, su sistema nervioso, su descanso o su manera de utilizar la energía.
En el método vamos a entender qué papel pueden tener la digestión, la microbiota, el tránsito intestinal, la inflamación, el metabolismo, las hormonas, el cerebro y el sistema nervioso. Entenderás conceptos como SIBO, intolerancias, gluten o FODMAP sin convertirlos automáticamente en culpables, y veremos cómo utilizar la alimentación y el movimiento de una manera práctica. Finalmente, todo ese conocimiento se convierte en El Plan Deshínchate, seis semanas para empezar a aplicarlo a tu propio cuerpo.
Porque mi objetivo no es que termines el curso con una lista más larga de cosas que no puedes comer. Es que termines entendiendo mucho mejor qué te pasa y qué puedes hacer tú para sentirte mejor.
Así que si te has reconocido en eso de levantarte relativamente bien y llegar a la noche preguntándote de dónde ha salido semejante barriga, quizá ha llegado el momento de dejar de buscar únicamente qué alimento quitar.
Primero entiende por qué te hinchas. Después podremos decidir qué necesita realmente tu cuerpo.
EL CURSO · MÉTODO DESHÍNCHATE
Deja de buscar qué alimento quitar y entiende por qué te hinchas
Método Deshínchate no es otra dieta para desinflamarte. Es un curso para que entiendas qué puede haber detrás de tus síntomas —digestión, microbiota, inflamación, metabolismo, hormonas, cerebro y sistema nervioso— y aprendas a intervenir sobre las piezas que hacen que tu cuerpo funcione mejor. Verás SIBO, intolerancias, gluten o FODMAP sin convertirlos en culpables automáticos, y todo el conocimiento se convierte en El Plan Deshínchate: seis semanas para aplicarlo a tu propio cuerpo.
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Preguntas frecuentes
¿Es normal que la barriga crezca a lo largo del día?
Sí, cierto cambio de volumen es fisiológico. A lo largo del día comemos, bebemos, el intestino desplaza alimentos, acumulamos contenido intestinal y la microbiota fermenta parte de lo que no absorbemos. El abdomen no está diseñado para mantenerse igual de la mañana a la noche. La cuestión no es que cambie, sino por qué en algunas personas ese cambio es tan exagerado que resulta molesto.
Si me hincho por la tarde, ¿significa que tengo una intolerancia?
No necesariamente. Que el abdomen aumente durante el día no implica intolerancia, inflamación ni un alimento culpable. Muchas veces detrás hay un tránsito lento, más fermentación, mayor sensibilidad visceral o la influencia de las hormonas y el sistema nervioso. Quizá no tienes diez alimentos que te sientan mal, sino un sistema digestivo que en ciertos momentos tolera peor algunas cosas.
Voy al baño todos los días, ¿por qué me sigo hinchando?
Evacuar todos los días no significa necesariamente evacuar bien. Si el tránsito es lento o el vaciado no es completo, se va acumulando contenido intestinal y el abdomen puede aumentar progresivamente a lo largo del día, aunque haya deposición diaria. Por eso conviene mirar cómo se mueve el aparato digestivo, no solo la frecuencia.
¿Por qué la misma comida unos días me sienta bien y otros fatal?
Porque tu tolerancia no es fija. El momento del ciclo, el sueño, el estrés y tu estado fisiológico modifican la motilidad y la sensibilidad digestiva. Durante la perimenopausia estos cambios pueden hacerse más evidentes. Así que la misma comida puede no dar problemas un día y parecer sentarte mal otro, sin que el alimento sea el "culpable".
¿Cuándo debería consultar mi hinchazón?
Una hinchazón muy marcada, persistente o acompañada de otros síntomas merece valoración profesional: puede haber intolerancias, celiaquía, síndrome de intestino irritable u otros problemas digestivos que necesiten estudio. Al mismo tiempo, no conviene convertir cualquier abdomen que aumenta por la tarde en SIBO, inflamación o una nueva intolerancia sin más. El síntoma da información, pero no es un diagnóstico por sí solo.