VUELTA AL EQUILIBRIO · SEPTIEMBRE
Por qué te sientes más hinchada y sin energía después del verano
(y por qué septiembre no es un castigo)
El verano suele asociarse con descanso, vacaciones y desconexión. Sin embargo, muchas mujeres llegan a septiembre sintiendo justo lo contrario: están más cansadas, duermen peor, tienen el abdomen más hinchado, las digestiones han cambiado y sienten que su cuerpo no responde igual que antes.
La primera explicación suele ser bastante sencilla: he comido peor, me he movido menos, he bebido más alcohol o he ganado peso. Y puede que algo de eso haya ocurrido, pero nuestro organismo es bastante más complejo. El cuerpo no responde únicamente a una comida, a una semana de vacaciones o a unos cuantos excesos. Responde al conjunto de señales que recibe y, sobre todo, a las que se repiten durante semanas.
Durante el verano cambian muchas cosas al mismo tiempo. Cambian los horarios, las comidas, el sueño, el movimiento, la exposición al calor, los viajes y, muchas veces, también aumenta el consumo de alcohol o de alimentos que no forman parte de nuestra alimentación habitual.
Ninguna de estas cosas tiene por qué ser un problema de manera aislada. El problema es que cuando varias se mantienen durante semanas podemos empezar a notar que el organismo ha perdido parte de ese orden al que estaba acostumbrado. Y entonces aparecen las señales.
¿Por qué estoy más hinchada?
La hinchazón es uno de los motivos que veo con más frecuencia en consulta y también uno de los síntomas alrededor de los que existe más confusión.
En redes sociales encontramos continuamente listas de alimentos que supuestamente inflaman, protocolos para eliminar líquidos, dietas para "deshinchar" y suplementos dirigidos a prácticamente cualquier síntoma digestivo. Esto hace que muchas mujeres terminen eliminando alimentos o tomando suplementos sin saber realmente qué está provocando su hinchazón.
Y aquí hay algo importante: estar hinchada no significa necesariamente tener un problema intestinal ni haber ganado grasa.
La sensación de hinchazón puede tener muchos orígenes. Puede estar relacionada con la digestión, el tránsito intestinal, determinados alimentos, el ciclo menstrual, cambios hormonales, el estrés, la retención de líquidos o incluso con varios factores que están ocurriendo simultáneamente.
Por eso me interesa mucho más entender por qué te estás hinchando que intentar eliminar la hinchazón a cualquier precio. Porque un síntoma no deja de ser información.
Si durante semanas hemos dormido peor, hemos cambiado completamente nuestros horarios, nos hemos movido menos, hemos comido de manera diferente y nuestro sistema nervioso ha estado recibiendo estímulos distintos, es bastante lógico que la digestión y la sensación corporal también cambien.
Y con la energía ocurre algo parecido
Muchas mujeres llegan a septiembre diciendo algo que escucho muchísimo: "Tengo que volver a ponerme las pilas".
Pero antes de pensar que necesitamos más disciplina, deberíamos preguntarnos si nuestro organismo dispone realmente de la energía necesaria.
La energía no depende únicamente de las calorías que comemos. Depende de nuestra capacidad para utilizar correctamente los nutrientes, de la regulación de la glucosa, del funcionamiento de las mitocondrias, del músculo, del descanso, de las hormonas y del estado de nuestro sistema nervioso.
Dormir peor puede modificar la regulación del apetito y de la glucosa. Comer de forma mucho más irregular puede hacer que algunas personas perciban más altibajos de energía. El estrés mantenido dificulta la recuperación y, si además hemos reducido el movimiento o el entrenamiento, estamos perdiendo uno de los estímulos más importantes para nuestra salud metabólica.
Todo esto puede terminar manifestándose de una forma muy cotidiana: nos levantamos cansadas, necesitamos varios cafés para funcionar, nos cuesta concentrarnos, tenemos menos ganas de entrenar y sentimos que cualquier esfuerzo requiere mucho más de lo habitual.
No siempre necesitamos obligarnos a hacer más. A veces necesitamos entender por qué el cuerpo está produciendo o gestionando peor su energía.
Septiembre no necesita un detox
Aquí aparece otro clásico de septiembre: compensar. Después de unas semanas con menos rutinas sentimos que tenemos que hacer una dieta estricta, eliminar hidratos, empezar a entrenar todos los días o recurrir a algún tipo de detox.
Pero nuestro organismo no necesita que le pidamos perdón por haber estado de vacaciones. Necesita recuperar cierta estabilidad.
Volver progresivamente a unos horarios de sueño, recuperar una alimentación basada mayoritariamente en alimentos frescos, volver a incluir suficiente proteína y vegetales, movernos cada día, recuperar el entrenamiento de fuerza, exponernos a la luz natural y encontrar momentos en los que nuestro sistema nervioso pueda bajar el nivel de activación. Estas son algunas de las estrategias más sencillas y eficaces para empezar.
Y no hace falta hacerlo todo el día 1 de septiembre. De hecho, probablemente sea mejor no hacerlo.
Nuestro organismo responde mucho mejor a la repetición que a los grandes esfuerzos puntuales. Una semana perfecta no compensa meses de hábitos desordenados, del mismo modo que unas vacaciones tampoco destruyen todo lo que hemos construido durante el resto del año.
Volver a poner orden no significa volver a controlar
Me gusta pensar en septiembre no como el mes en el que tenemos que "volver a portarnos bien", sino como una oportunidad para recuperar algunas rutinas que nos hacen sentir mejor.
Porque existe una diferencia enorme entre control y regulación.
Control es intentar hacerlo todo perfecto. Regular es ofrecer al organismo unas condiciones suficientemente buenas para que pueda volver a hacer correctamente su trabajo.
Y nuestro cuerpo necesita bastante menos de lo que a veces creemos: cierta regularidad en el sueño, movimiento, músculo, nutrientes suficientes, luz durante el día, oscuridad por la noche, descanso y un sistema nervioso que no permanezca constantemente en alerta.
Cuando recuperamos poco a poco estas señales, muchas cosas empiezan a recolocarse sin necesidad de medidas extremas.
No necesitas empezar de cero
Quizá esta sea la idea más importante.
Si durante el verano has entrenado menos, has comido diferente, has dormido peor o te sientes más hinchada, no has estropeado tu cuerpo ni has perdido todo lo conseguido durante el año. El organismo no necesita comenzar de cero, sino volver a recibir determinadas señales.
Por eso, en lugar de empezar septiembre preguntándote qué dieta deberías hacer, qué alimentos deberías eliminar o qué suplemento necesitas comprar, quizá podrías empezar con una pregunta diferente:
¿Qué ha cambiado durante estas semanas y qué necesita ahora mi cuerpo para volver a sentirse bien?
Quizá necesites dormir. Quizá recuperar el entrenamiento. Quizá ordenar un poco tus comidas. Quizá mejorar tu digestión. O quizá necesites dejar de intentar solucionar la hinchazón por tu cuenta y entender qué la está provocando.
Porque la hinchazón, el cansancio o las malas digestiones no son enemigos contra los que tengamos que luchar. Son señales.
Y aprender a escucharlas, entender qué está ocurriendo y actuar sobre la causa me parece una forma mucho más interesante de empezar septiembre que intentar compensar todo lo que hicimos durante el verano.
Preguntas frecuentes
¿Por qué me siento más hinchada al terminar el verano?
Casi nunca se debe a un solo exceso. Durante el verano cambian muchos hábitos a la vez (horarios de comida, sueño, alcohol, viajes, menos movimiento, más calor), y el organismo responde al conjunto de esas señales acumuladas durante semanas. La hinchazón suele reflejar que los mecanismos de regulación no están funcionando de forma óptima, no necesariamente un problema intestinal ni un aumento de grasa.
¿La hinchazón significa que tengo un problema digestivo?
No siempre. La sensación de hinchazón puede tener muchos orígenes: la digestión, el tránsito intestinal, ciertos alimentos, el ciclo menstrual, cambios hormonales, el estrés, la retención de líquidos o varios factores a la vez. Por eso eliminar alimentos o tomar suplementos "antihinchazón" sin saber qué la provoca suele no resolver el problema. Interesa más entender la causa que eliminar el síntoma a cualquier precio.
¿Necesito hacer un detox o una dieta estricta en septiembre?
No. El organismo no necesita que le pidamos perdón por las vacaciones, necesita recuperar estabilidad. Volver progresivamente a horarios de sueño, priorizar alimentos frescos con suficiente proteína y vegetales, moverse cada día, recuperar el entrenamiento de fuerza, exponerse a la luz natural y bajar el nivel de activación del sistema nervioso es mucho más eficaz que un detox o una semana perfecta. Y no hace falta hacerlo todo el 1 de septiembre.
¿Por qué llego a septiembre tan cansada aunque he estado de vacaciones?
La energía no depende solo de las calorías, sino de cómo utilizamos los nutrientes, de la regulación de la glucosa, de las mitocondrias, del músculo, del descanso, de las hormonas y del sistema nervioso. Dormir peor, comer de forma irregular, el estrés mantenido y menos movimiento hacen que el cuerpo gestione peor su energía. El resultado es levantarse cansada y necesitar café para funcionar. Antes de exigirte más disciplina, conviene preguntarse si tu organismo dispone realmente de esa energía.
¿Cuál es la diferencia entre controlar y regular?
Control es intentar hacerlo todo perfecto. Regular es ofrecer al organismo unas condiciones suficientemente buenas para que pueda volver a hacer bien su trabajo. El cuerpo necesita menos de lo que creemos: cierta regularidad en el sueño, movimiento, músculo, nutrientes suficientes, luz de día, oscuridad de noche, descanso y un sistema nervioso que no esté siempre en alerta. Cuando recuperas poco a poco esas señales, muchas cosas se recolocan sin medidas extremas.
Lara Marín López
NutricionistaSoy enfermera y nutricionista especializada en salud hormonal femenina, fertilidad y salud digestiva. Acompaño a mujeres a comprender mejor su cuerpo, su ciclo y las señales que les envía, para que puedan cuidar su salud desde un enfoque integrativo, individualizado y basado en la evidencia. Más sobre mi